En un día de locos, como los que la vida diaria acostumbra a darme, y en un momento muy especial e intenso de mi vida familiar, (mi hija mayor terminaba su 7° grado), llegó un correo electrónico con un nombre, que lejos de estar olvidado, me puso de nuevo al lado suyo en casa de mis viejos a merendar, sin pensar que algún día habríamos de tomar por caminos distantes.
Pablo me había encontrado, y con un simple, “para estar en contacto” desató en mí, el recuerdo de todos mis compañeros de primaria y la necesidad de juntarnos a todos, cosa que él venía planeando .
Mediante mail y luego por largas charlas de teléfono en las que nos despedimos hasta tres veces, antes de poder colgar, logramos reencontrarnos, pero aún faltaba mucho más. Luego vinieron las fotos de primaria y una clase telefónica exitosa, para unirme a facebook y ayudar en la búsqueda.
Luego facebook me dio otra alegría al encontrar la aceptación y un mensaje de Silvina, en el que con picardía me trataba de usted, y me daba la bienvenida, en cuestión de minutos hablamos por tel un largo rato, y logramos reconocernos e inmediatamente hubo coincidencias de vida tremendamente fuertes, además de los recuerdos en común.
Después de veinti-largos años sin vernos y con la fecha puesta para el reencuentro, tan solo con 24 hs de antelación, se me hizo muy larga la espera. Diez minutos antes de lo arreglado, un mensaje de Pablo en mi contestador me confirmaba que le pasaba lo mismo, una mezcla de ansiedad y nervios, “como en la primera cita” dijo, yo tampoco sabría explicarlo, creo que es una vivencia intransferible.
Llegó el reencuentro y llegaron los abrazos intensos y las miradas profundas, pude sentir la alegría compartida y definitivamente creo que hubo "un tobogán hasta la infancia". Viajé a lugares lejanos que cobraron luz y brillo, guiado tan solo por las voces de mis compañeros, lugares que de alguna manera sobrevivieron dormidos adentro mío. Pude ver como Silvina y Pablo buscaban visualizar con sus ojitos húmedos y brillantes aquello que estábamos contando, y aunque no tomé alcohol, por momentos creo haber escuchado el sonido de la campana de la escuela, la misma que marcó durante años, el final del recreo y el comienzo de clases, sencillamente el aire se llenó de magia, música y quizás... duendes.
Ayer con Pablo le dejamos un "guiño" para Ariel, y juntos recibimos la noticia de que Mariana dio las primeras señales y nos alegramos mucho. Quizás así, uno por uno, logremos juntar a todos, como armando un dominó que tiene fichas distintas, pero entre todas las variantes existen lados comunes y formas de conectarlas.
Repasando los momentos una y otra vez, hay palabras y gestos que estoy redescubriendo. El bienvenido de Silvina a facebook, ahora me parece la bienvenida a ese lugar en común que siempre estuvo guardado para nosotros. Y las palabras de Pablo en su Blog. cuando habla de: "abrazo de hermanos" (algo de lo que carecemos los tres), y la sensación de quien regresa de un largo viaje, lo comparto totalmente.
Para terminar:
Espero que esto continúe, ……sinceramente, pararme de vez en cuando en el patio de la escuela, con un paquete de galletitas Manon en el bolsillo me hace bien, y sobre todo, si estoy rodeado de gente, que con delantales blancos y corbatas - con vinchas y colitas sujetando el pelo, compartieron conmigo las primeras letras y manchones, las primeras cuentas y errores, y sobre todo la experiencia de haber crecido y a pesar de todo el tiempo transcurrido, los sigo recordando con un cariño especial.Pablo me había encontrado, y con un simple, “para estar en contacto” desató en mí, el recuerdo de todos mis compañeros de primaria y la necesidad de juntarnos a todos, cosa que él venía planeando .
Mediante mail y luego por largas charlas de teléfono en las que nos despedimos hasta tres veces, antes de poder colgar, logramos reencontrarnos, pero aún faltaba mucho más. Luego vinieron las fotos de primaria y una clase telefónica exitosa, para unirme a facebook y ayudar en la búsqueda.
Luego facebook me dio otra alegría al encontrar la aceptación y un mensaje de Silvina, en el que con picardía me trataba de usted, y me daba la bienvenida, en cuestión de minutos hablamos por tel un largo rato, y logramos reconocernos e inmediatamente hubo coincidencias de vida tremendamente fuertes, además de los recuerdos en común.
Después de veinti-largos años sin vernos y con la fecha puesta para el reencuentro, tan solo con 24 hs de antelación, se me hizo muy larga la espera. Diez minutos antes de lo arreglado, un mensaje de Pablo en mi contestador me confirmaba que le pasaba lo mismo, una mezcla de ansiedad y nervios, “como en la primera cita” dijo, yo tampoco sabría explicarlo, creo que es una vivencia intransferible.
Llegó el reencuentro y llegaron los abrazos intensos y las miradas profundas, pude sentir la alegría compartida y definitivamente creo que hubo "un tobogán hasta la infancia". Viajé a lugares lejanos que cobraron luz y brillo, guiado tan solo por las voces de mis compañeros, lugares que de alguna manera sobrevivieron dormidos adentro mío. Pude ver como Silvina y Pablo buscaban visualizar con sus ojitos húmedos y brillantes aquello que estábamos contando, y aunque no tomé alcohol, por momentos creo haber escuchado el sonido de la campana de la escuela, la misma que marcó durante años, el final del recreo y el comienzo de clases, sencillamente el aire se llenó de magia, música y quizás... duendes.
Ayer con Pablo le dejamos un "guiño" para Ariel, y juntos recibimos la noticia de que Mariana dio las primeras señales y nos alegramos mucho. Quizás así, uno por uno, logremos juntar a todos, como armando un dominó que tiene fichas distintas, pero entre todas las variantes existen lados comunes y formas de conectarlas.
Repasando los momentos una y otra vez, hay palabras y gestos que estoy redescubriendo. El bienvenido de Silvina a facebook, ahora me parece la bienvenida a ese lugar en común que siempre estuvo guardado para nosotros. Y las palabras de Pablo en su Blog. cuando habla de: "abrazo de hermanos" (algo de lo que carecemos los tres), y la sensación de quien regresa de un largo viaje, lo comparto totalmente.
Para terminar:
Guillermo Encabo

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